
Asombro, y hasta temor en las impávidas caras paranaenses, que no podían dar crédito a lo que sus ojos proyectaban al cerebro.
Y el cielo se dividió en dos. Así lo demuestra esta fotografía (una de una serie de instantáneas).
El día 5 de febrero de 2009, será recordado por muchos a causa de esta imagen que en algunos resultó hasta premonitorio.
Minutos después de proyectarse el dibujo en el cielo, el aguacero no tardó en hacerse presente.
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